jueves, 24 de abril de 2014

Les Xanes

Puede que te encuentres con una de ellas si esperas en silencio cerca de un río en lo más profundo de un bosque asturiano. Y es que la Xana adora sentarse a la orilla y atusar su cabello con un peine de oro, para  luego adornarlo con un hilo de flores. Si decides entablar conversación con una de ellas has de saber que suelen ser dulces pero también temperamentales y que suelen disfrutar proponiendo retos a mortales. Así que si al final te tienta con su tesoro recuerda que tienes que seguir con determinación y valor sus instrucciones porque de lo contrario caerán sobre ti mil y una maldiciones.


Esta es otra de las cosinas que tenía en la nevera y que, ahora, está en manos de una asturiana que desprende magia... ¡Gracias por pasaros por aquí!

jueves, 10 de abril de 2014

En Leicester...

Hace algo más de un mes que llegamos a Leicester, una población situada en la zona de East Midlands, Inglaterra. Una sencilla ciudad industrial que, aunque ronda los 300.000 habitantes, se caracteriza por sus casitas y sus pisos bajos que le dan un ambiente familiar y tranquilo. Una villa situada a orillas del río Soar, llena de parques, plazas y restos de memoria que nos recuerdan que está cargada de historia. 
Aquí Nymeria ante las termas romanas, además, el mercado y la Torre del Reloj
Y es que sus gentes vivieron tanto bajo la dominación romana como la vikinga; además, durante la Edad Media, fueron testigos del final del último Plantagenet, Richard III. Y, tras la llegada del ferrocarril, el condado de Leicestershire se impregnó de ese espíritu manufacturero de la revolución industrial. Además, desde la Segunda Guerra Mundial, muchas personas migradas hicieron de éste su hogar convirtiéndolo en un territorio multicultural.
 Nymeria en Castle Park, ante la estatua de Richard III y paseando por los jardines
De este modo, Richard III es todo un emblema para la ciudad que lo vio morir con tan sólo 32 años en la batalla de Bosworth contra los Tudor. La leyenda habla de un hombre enfermo y sombrío capaz de asesinar a su propio sobrino para aspirar al trono... aunque, hoy en día, se cree que esta imagen no fue más que una construcción de los Tudor para restarle popularidad a través de los textos de Tomás Moro o Shakespeare. Sea como fuere, su estatua preside Castle Park, uno de los grandiosos parques que posee Leicester, con maravillosos jardines e incluso su propio maypole heredado de los Celtas.
 Nymeria disfrutando de Abbey Park, a la izquierda el jardín chino tocado por la primavera
También en torno al río Soar se encuentra Abbey Park. Ardillas, cisnes, patos y tortugas; árboles tallados y cientos de flores; un jardín chino; ruinas; e incluso un tren en miniatura en un ambiente de cuento de hadas. Así las cosas, entre este ambiente mezcla entre magia e industria estamos viviendo justo el despertar de la primavera. Un lugar donde no hace el frío que pensaba y donde no llueve más que lo que lo hace allá por el cantábrico. Con gentes amables que tienen que tener una gran paciencia con mi idioma. Porque sí, toda la vida pensando que estudiaba inglés y ahora resulta que o bien yo estudié una cosa o bien ellos hablan otra... 
Más de Abbey Park... ¿mágico verdad?
Y es que estamos en una ciudad donde "Leicester" se pronuncia algo así como "Leista" (/ˈɫɛstə/) o "Loughborough" como "Lofbra" (/ˈlʌfbrə/). Cuesta mucho acostumbrarse a esto, aunque también a los horarios de comida. Y es que sobre las doce comen un tentempié o lunch y la comida principal, la dinner, la hacen tranquilamente cuando han acabado de trabajar. Algo que, por otro lado, ocurre mucho antes ya que sus jornadas son continuas.

Una de las calles del centro de la ciudad, la Catedral de St Martin y el Guidehall (museo de Richard III)
Y, así, nos ha pasado el tiempo. A ratos, descubriendo la ciudad con paseos por parques, visitas a sus cientos de tiendas y alguna pinta tostada en los maravillosos pubs de la ciudad. En otros momentos, libros y cafés en la biblioteca de la Universidad De Monfort. Toda una experiencia que se torna divertida a veces, un poco complicada otras, y arruinada en todas ellas (¡con la libra hemos topado!).
 Nymeria entre flores, un par de cafés para llevar en la biblioteca y uno de los pubs más míticos de la ciudad
Y, por supuesto, alguna visitilla a Londres, un paseo por sus calles llenas de olores y colores. Esa ciudad emblema del capitalismo que tan diferente es a otras ciudades inglesas pero que siempre deja un buen sabor de boca.
Y, por último, Nymeria en el barrio chino, ante el Palacio de Westminsters y en Picadilly Circus (Londres)
Así que por aquí seguiremos todavía algún tiempo más... Como siempre, gracias por vuestra visita...