viernes, 25 de julio de 2014

Mononoke Hime

Sigo con las creaciones de Hayao Miyazaki, esta vez con Sen una princesa que, al igual que Nausicaä, se aleja totalmente de los estereotipos occidentales a los que nos tiene acostumbrados Disney. En La Princesa Mononoke (1997), el autor pone sobre la mesa el daño ecológico que se produce en un Japón medieval testigo de la incipiente industrialización. La confrontación entre La Ciudad del Hierro y El Bosque deja una de las imágenes más cruentas de la Naturaleza y también la visión más pesimista de toda su filmografía, en la que la madre tierra queda totalmente acorralada a merced de la evolución tecnológica. Además, se repite ese perfil de mujeres luchadoras, que se complementa con la aparición de personajes poco habituales en el mundo del cine: prostitutas y leprosos. Una perfecta forma de acercarnos a la cultura japonesa y de reflexionar sobre el impacto de las explotaciones sobre nuestro entorno. 



lunes, 14 de julio de 2014

Mei y Chibi Totoro

No es la primera vez que escribo una entrada sobre el trabajo del ya retirado (snif, snif) Hayao Miyazaki. Y estos días va a ser un tema recurrente por estos lares pues, como estoy escribiendo un artículo de investigación sobre su filmografía con una compañera, estoy inmersa en las animaciones de este director. Así que diferentes figuras de arcilla inspiradas en su universo se irán paseando por aquí.

En este caso, los protagonistas de este broche son los más pequeños de la película Mi vecino Totoro: Mei y el kami blanco. Y es que es Mei es la primera que se deja llevar por la magia de la naturaleza al perseguir a unos espíritus del bosque que recogen bellotas para llevarlas a su alcanforero.  Mi pequeño homenaje a esa imagen de la infancia que siempre dibuja Miyazaki, donde las más pequeñas son capaces de transformar su entorno desde la inocencia y la bondad.


miércoles, 9 de julio de 2014

Espeyín, Espeyín máxicu

¿Qué es un espejo? Técnicamente la solución la da la física y sus leyes sobre la reflexión. Pero en el mundo de la imaginación, este objeto tiene unas propiedades que van mucho más allá de jugar con la luz...



Y es que para Alicia se convierte en el portal a un mundo mágico. No menos extraño es el espejo para Jonathan que descubre que ese Conde tan hospitalario no aparece en él. Para la Bestia simboliza su única ventana al mundo exterior. Mientras, Frodo ve cosas que fueron y cosas que son y cosas que quizá serán. Por su parte, Dorian se obsesiona con la decadencia de su propio reflejo en un lienzo. Truman se despereza ajeno a los millones de ojos que hay detrás. Y, por supuesto, la madrastra de Blancanieves cava su propia tumba bajo el deseo de ser considerada la más bella por este objeto.

Tal vez, sea esta última la que nos trae de cabeza en una sociedad cada vez más encadenada a la imagen. Sea como fuere, a nadie en Occidente le hace gracia romper un espejo, no vaya a ser que tenga la capacidad de conectar con algo más allá de la luz.

Este pequeño en el que se refleja Nymeria también es especial porque salió de las manos y la imaginación de Llunática, ya os contaré si hay algo detrás del espejo...


martes, 1 de julio de 2014

Las trastadas de un trasgu

Como cada mañana, Solombra intentaba despertar con un poco de agua fría en sus mejillas; pero, al verse en el espejo, volvió a notar que su pelo estaba más enmarañado que de costumbre. Algo estaba pasando en esa casa y ella lo sabía muy bien: estaba harta de que sus libros de hechizos encontraran un desorden diferente al suyo o de que sus cacharros de alquimia desaparecieran noche sí y noche también. Así que decidió llamar a Oreyón, un murciélago vecino que vive en el interior de un castaño cercano, para ofrecerle unos bonitos pendientes a cambio de destapar el misterio del habitante incierto. Oreyón aceptó el reto y se agazapó con cuidado en una de las esquinas de la habitación de Solombra. Esa misma noche, no tardó en aparecer un pequeño ser que, ataviado con un gorro rojo y una camisa verde, se deslizaba silencioso y, entre risitas,  enredaba los cabellos de la bruja. Tan concentrado estaba el trasgu que no vio al vampiro venir, y por él quedó atrapado.


Cuando Solombra le pidió explicaciones al pequeño, el trasgu aclaró que, buscando un hogar lejos de electrónica y polución, dio con la casa de la bruja y ya su propia naturaleza... hizo el resto. Pero Solombra estaba tan fascinada con el nuevo inquilino que le ofreció un trato: podría quedarse siempre y cuando controlara sus travesuras y devolviera los objetos robados. Y esta es la historia por la que Trastu, que así se llama el diablillo, pasó a formar parte de la familia de la hechicera.